Entramados sociales y gozo: una mirada necesaria

Título de ponencia: Entramados sociales y gozo: una mirada necesaria

Nombre de autora: Liliana Quesada Saravia

Empresa Consultora COCREACIONES

País: Costa Rica

GT: Sociología de los Cuerpos y las Emociones

Resúmen: Abordaje conceptual sobre la relación entre lo social y la vivencia individual corporalizada, con un enfoque que pone la atención en los procesos gozosos que generan cambios hacia el bienestar genuino del colectivo humano.

Descriptores: Entramado social. Gozo. Relación entre lo social y la biología. Cuerpo y entramado social. Gozo y cambio social.

I.

¿Cómo utiliza una sociedad el dolor y el gozo para mantenerse? es una pregunta esencial que ya Rianne Eisler se planteaba en 1996 y que sin duda tiene una implicación vital en el ámbito de la política y del bienestar. ¿Cómo reconocer el gozo en el entramado social del tiempo presente para potenciar los cambios? es la pregunta que me parece totalmente relevante para la Sociología de hoy. Me permito abordarla de manera breve en el marco de este Congreso de ALAS que tiene como tema los Pueblos en movimiento. Visibilizar un pueblo en movimiento es para mí visibilizar el potencial de las diversidades en la expresión de su gozo. También es recordarnos que en el origen de los Pueblos en movimiento, en nuestra América Latina, están los latidos del “gozo fundante”, como le llamo: el de compartir en la convivencia, vivir en armonía y reconectarnos con la red de la vida como un todo. Y en esta red de la vida, donde todo está interconectado, “lo social” requiere ser observado de maneras nuevas!

Introduzco esta ponencia compartiéndoles que ella es el producto de mis reflexiones en los últimos años sobre el tema del gozo. Hago acá un ejercicio de síntesis que se focaliza en el concepto de gozo y de “entramado social”. He dejado sin mención ejemplos de prácticas y experiencias concretas que están alimentando el gozo, relacionadas con la facilitación de condiciones de intercambio de recursos, gestión de conocimiento e información para prácticas económicas alternativas; la producción orgánica; la cultura del consumo responsable; la exploración del trueque como forma de intercambio; las prácticas del buen uso de los desechos, la construcción de Ecoaldeas y la participación creativa ciudadana en los escenarios locales. Les dejo en todo caso la invitación para tomar contacto a través de mi dirección electrónica y continuar las vías de diálogo e intercambio.


II.

Utilizo el concepto de gozo en un sentido amplio: como disfrute, alegría, plenitud, placer, regocijo, sentirse feliz, estar a gusto. Tiene una connotación más profunda cuando se relaciona con el estar en la propia identidad y en el presente, con un estado de fluir, de sentirse en unión y de amar la vida. Al respecto Molly Young nos recuerda que “(…) parte del gozo proviene de la conciencia de nuestra relación íntima con algo mayor a nuestro propio ego, algo que ha perdurado durante millones de años, que es vida”. (Young, 1998, 14).

Hablar de gozo es hablar de una clave que considero fundamental para que la política, la economía y la vida en sociedad retomen el rumbo perdido. Por qué? Porque las experiencias individuales y colectivas de gozo definitivamente ayudan a los procesos sociales de cambio. Todo cambio en los haceres colectivos, en la sociedad, supone haber conmovido la costumbre y lo ya programado como comportamiento esperado y funcional al sistema (llámese como se llame este sistema: familia, organización, gremio, territorio organizado, partido político, empresa, institución, etc.) Lo que he venido observando es que la vivencia de experiencias gozosas de las personas y los colectivos representan, para el tiempo presente, la vía más genuina para reconocer si realmente estamos provocando cambios y construyendo las bases de algo nuevo. Planteo de forma inversa las cosas: para hacer los cambios precisamos reconocer las huellas y atavismos que contraen el gozo, las ataduras que no nos permiten avanzar y las limitaciones que no están permitiendo el desarrollo de nuestros potenciales como personas, pueblos y sociedades. Al tomar conciencia (individual y colectiva) de ello, nos disponemos a la apertura de nuevas tramas e informaciones generadoras de nuevos cambios.

Toda persona hoy, en el mundo, que ha pasado por procesos de vida que le han hecho cuestionarse, rebelarse, proponer algo distinto y hacer tomas de conciencia social, estará de acuerdo en que vivimos enfrentados a realidades que debilitan nuestra identidad de muy diversas maneras. Hemos perdido raíz y ubicación de lo propio y lo peor es que se nos olvida que lo estamos haciendo. Este mecanismo de “olvido” es posible debido a que los colectivos permanentemente –y por la acción incisiva y feroz del sistema- estamos recreando y alimentando miedos, pasividad, bloqueos, ira, resentimiento, ignorancia, violencia, represión, abuso e injusticia. Andamos a cuestas con un dolor social y psicohistórico como humanidad que nos desconecta de la vida de múltiples maneras. Me lo imagino como una suma acumulativa de actos de negación, de huida, de resistencia al cambio, de violencia, discriminación, crueldad, indiferencia. Molly Young, me conmueve al respecto con esta frase: “Cómo recordar quiénes somos, cómo podemos crear en nuestras culturas factores que nos permitan recordar acerca de nuestra conectividad con el todo de la vida” (Young, 1998, 12)

De lo que hablamos entonces es de entramados sociales densos que fragmentan la vida de hombres y mujeres en la diversidad de condiciones, edades, culturas, pueblos. Hablemos ahora de ello.


II Los entramados sociales

Qué es la trama? El Paradigma Holístico y las llamadas Ciencias de la Vida -que tienen como antecedente la sabiduría de los pueblos ancestrales en América y Europa-, han planteado que la vida tiene un patrón común de organización: un tejido o red que lo constituye todo. Este tejido invisible conforma las tramas y dan soporte a todos los planos de la realidad (2).

En el nivel de lo social, defino las tramas como las diversas experiencias, maneras de sentir y de pensar que, a manera de hilos invisibles de texturas y colores diversos, construyen estilos de vivir en sociedad. Los entramados sociales, en concordancia, los defino como un conglomerado de tramas de experiencias humanas que se sitúan en determinados ámbitos de la realidad social, por ejemplo: el patriarcado, la economía o la cultura -en tanto modos o sistemas de hacer en sociedad-; tienen su propia textura de acuerdo a las aperturas o resistencias internas que presentan de cara a la convivencia humana. Los entramados sociales son redes en permanente movimiento y autoorganización (3) La teoría de los sistemas vivos nos permite abrir la mirada para comprender que estas redes o tejidos despliegan su orden y grados de complejidad a partir de procesos autopoiéticos –diría Maturana- de aprendizaje que ocurren en la interacción comunicativa del colectivo humano (4).

Los entramados sociales SE HACEN según los diferentes contextos, épocas y culturas, de manera que la gente y los colectivos diversos participan de esta red viva de relaciones sociales cocreando con ellas y generando particulares maneras de vínculo con el dinero, los recursos, la educación, las personas, los valores, el poder, etc (5) Esto significa que nos constituimos de forma individualizada y particularizada, para mirar, percibir y actuar en el mundo externo. Para mí tiene mucha relevancia en Sociología la observación de que la gente -y los colectivos humanos- estamos hechos de informaciones sobre nuestra historia familiar, el tipo de sociedad, economía y cultura de la que formamos parte, el género al que pertenecemos, nuestra particular biología y genética e inclusive informaciones sobre cómo estaban los astros y el Planeta Tierra en el momento en que nacimos, incluyendo nuestro karma (6).

Lo interesante es que, dependiendo de cómo se autoorganicen todas estas informaciones en cada persona y colectivo, se generan más o menos aperturas para los estados de gozo!, esa es la conclusión a la que llego a partir de mis propias constataciones. Agregaría que las personas no nos vinculamos con esas informaciones (fundantes e interactivas) en el proceso de socialización a la manera de una arcilla que es moldeada con diseños impuestos. Coloco gran atención a la dinámica en movimiento y la mutua influencia que la persona, el colectivo y el medio generan. Esto tiene que ver con la cuestión de la libertad (7), el libre albedrío y la propia decisión. Ciertamente la influencia del entorno exterior juega de manera inhibidora o restrictiva o al contrario, de manera potenciadora de capacidades y oportunidades durante las experiencias de vida, permeando la manera en que se van tomando decisiones o escogiendo opciones para actuar en la vida. En esos escenarios de elección que tienen las personas están presentes, de manera fundamental, los estilos y ejercicios del poder en la sociedad, que representan -coincidirán conmigo- la principal fuente de perturbación, división y confrontación del colectivo humano y a la vez, uno de los principales retos para el cambio profundo y global.

Lo que me interesa destacar en esta reflexión es que las personas, en tanto seres vivos con capacidad de autoorganizar las informaciones que nos constituyen, nos relacionamos con la colectividad de manera orgánica, es decir, recibimos del entorno social y simultáneamente vamos impregnándolo con nuestra particular mirada y sentir . La experiencia que se vive, es, necesariamente, una experiencia interactiva con lo que nos rodea. Las elecciones y decisiones de cambio o de repetición de lo establecido frente al entorno pasan entonces por el tamiz de lo profundamente personal y de lo posible en ese momento a nivel de la realidad. Por lo tanto los entramados sociales y lo que se vive personalmente en interacción con ellos (desde un cuerpo que registra y “metaboliza” diversidad de informaciones) tienen –por así decirlo- códigos propios de significado y de mutuo impacto.

La relación entre lo social y la biología quisiera retomarla a partir de lo planteado por la autora Riane Eisler. Ella nos dice que “hay una interacción constante entre ideología y estructura social al igual como los físicos han descubierto que energía y materia están en constante flujo interactivo (…) así como los organismos biológicos son mantenidos por sus órganos, las instituciones que forman los órganos de un sistema social también están diseñadas para garantizar que sobreviva el todo más amplio. Por lo tanto, como los órganos de un cuerpo biológico, las instituciones que forman un cuerpo social de una sociedad dominadora trabajan juntas para mantenerse como un todo más amplio interconectado. Y así como nuestro cuerpo reproduce continuamente sus células, en los sistemas sociales también hay un proceso evolutivo básico de reproducción o replica” (Eisler, 1996, 92). El interés de Eisler es colocar la atención en el hecho de que los cambios en la sociedad, caminan de la mano con la vivencia personal en relación a nuestros cuerpos, a los poderes que infringen dolor o sufrimiento al cuerpo (8). Me parece un planteamiento sumamente profundo y de implicaciones fundamentales para las Ciencias Sociales.

En la búsqueda de nuevas miradas que relacionen los entramados sociales y los cambios en la sociedad con el campo de la biología y la experiencia vivida desde los cuerpos, he venido trabajando en una matriz que me parece muy útil para ilustrar lo que podría estar sucediendo con el gozo en los entramados sociales cuando se contraen los centros energéticos y los órganos del cuerpo físico de las personas. Para elaborarla encontré una fuente de inspiración y de soporte informativo en DDidier (1998), autora de múltiples trabajos en Ciencias Energéticas, así como también en el Médico Bioenergético Colombiano Jorge Carvajal. En la primera versión de esta matriz, escrita en la Tesis de Doctorado ya mencionada, me refiero a tres tipos de entramado social: patriarcado, economía y estilos de convivencia. Esperaría continuar profundizando y explorando para abordar desde este enfoque otros tipos de entramado social. Mientras elaboraba la matriz tuve la clara sensación de ser protagonista y partícipe del tan necesario enfoque multidisciplinario y holístico!


CONCLUSIONES

Tengo la certeza de que el interés de todo entramado social rigidizado, autoritario y excluyente es debilitarnos en el gozo creativo y empujarnos a lo repetitivo sufriente, haciendo perder identidad tanto a quienes ejercen poder inadecuadamente como a las mayorías que viven los abusos y atropellos de otros. En ambos casos no somos operativos para la conciencia y el cambio.

En el Grupo de Trabajo “Sociología de los Cuerpos y las Emociones” de ALAS, se viene planteando que las emociones y los cuerpos son “territorios de creatividad, goce y autonomía”. Agregaría la reflexión siguiente: para que la política, la economía y la convivencia humana recobren su sentido original asociado a la provisión de amor, cuidado y a los satisfactores de vida en armonía con el entorno, es decir, se coloquen en su identidad, es esencial vivir los cuerpos y las emociones en clave gozo!. En el lenguaje de Maturana, él nos hablaría de la Biología del amor y en el de Riane Eisler, ella nos hablaría de sociedades sostenidas por el placer.

Cuerpo y emoción potenciados en positivo y a favor de la Vida generan nuevas informaciones en la interacción con el entorno que serán más o menos auspiciosas de Bienestar según nuestros particulares procesos de conciencia y según las aperturas del entramado social vinculante. Planteo que cada persona y cada colectivo humano puede abrirse a experiencias del cuerpo físico y emocional (además del mental) para hacer los cambios que necesita y al hacerlo es cuando emergen los estados gozosos. Desde la diversidad de elementos que constituyen nuestras circunstancias y considerando el contexto de los distintos entramados sociales, podemos despertar el gozo! Confiando, estando en apertura…Pero sobre todo: decidiéndolo!

La Sociología, desde mi sentir y pensar, está llamada a colaborar en este camino. Lo social nos desafía para ejercitar el gozo desde nuestros cuerpos y emociones porque allí observamos los espejos que no nos gustan en lo referente a poderes, liderazgos, valores y comportamientos. Tomar la decisión de hacer el cambio ya es lo que toca hoy en cada célula de nuestros cuerpos y en cada célula de nuestra sociedad.



Notas:

[1] Inicie mi tesis de Doctorado en el año 2005 sobre el gozo como clave de vida. Concluí la tesis años más tarde con varios capítulos dedicados a los entramados sociales y su relación con el gozo. El documento se encuentra actualmente en etapa de preparación para publicación.

(2) Para más información consultar a Didier, 2009,18. Uno de los fundadores de la Bioenergética en América Latina, el Colombiano Jorge Carvajal, tiene una definición que me gusta a propósito del tejido de relaciones que nos hace humanos interconectados con todo el universo: “como un hilo de lana cruda, puede adoptar cualquier forma. Se anuda, se teje, se tintura. Incluso, en ocasiones se rompen. Es el hilo de la vida de todas las formas, lo que las antiguas cosmovisiones denominan la red etérica, huellas de la energía en su tránsito por la trama del espacio”. (Carvajal, 1996, 66)

[3] La nueva ciencia, y la herencia de las sabidurías ancestrales, nos hablan de que la vida se autoorganiza y que, por naturaleza, todo ser vivo sigue estos patrones, que son necesarios para la preservación, adaptación y capacidad de transformación por parte de todo organismo vivo, vistas sus necesidades internas (hacia sí mismo) y de interacción con el entorno (Capra, 1988).

[4] El concepto de autopoiesis, de Maturana y Varela es fundamental para entender que los organismos son un proceso de constitución de identidad y que, al ser autónomos, no son dirigidos desde afuera. “La característica más peculiar de un sistema autopoiético es que se levanta por sus propios cordones y se constituye como distinto del medio circundante por medio de su propia dinámica, de tal manera que ambas cosas son inseparables(…) Los organismos son fundamentalmente un proceso de constitución de una identidad: Identidad significa una cualidad unitaria, una coherencia de algún tipo (…) La identidad emergente del organismo proporciona, lógica y mecánicamente, el punto de referencia para un dominio de interacciones: las configuraciones de interacciones es la fuente de valores de información, intencionales o semánticos para todos los organismos vivos. Los sistemas vivos dan lugar a significados y los organismos al ser autónomos, no son dirigidos desde afuera. . (Maturana y Varela, 1998, 28, 49 y 52)

[5] Capra nos dice que “las respuestas que damos al ambiente (...) están determinadas por nuestras experiencias pasadas, por nuestras expectativas, nuestras intuiciones y la interpretación simbólica que cada uno da a su experiencia perceptiva” (Capra, 1982, 344).

[6] He propuesto dos tipos de informaciones presentes en nuestros procesos de convivencia y socialización: la fundante que es la que nos recibe al nacer (sexo, la constitución biológica y genética, la época histórica, el lugar geográfico , la familia de origen, la telurología , el karma) y la interactiva que es la va cambiando con nuestras experiencias de vida: la edad, los valores e ideologías, los colectivos de interacción y la experiencia acumulada. (Quesada, 2015)

(7) Para Amartya Sen la libertad es clave para definir la calidad de vida y el grado o nivel de desarrollo que puede alcanzar una sociedad. Sen aporta una reflexión muy importante, a mi criterio, sobre el concepto de libertad y sus carencias, poniendo en el centro de la cuestión la capacidad que logremos como personas para hacer y ser. Es decir, la libertad de movernos en la vida habiéndonos asegurado lo básico para nuestra sobrevivencia material y nuestra gestión de conocimiento. Y esto conlleva una responsabilidad. En contextos o entramados sociales donde no existe esta apertura para la expresión y desarrollo de las capacidades humanas, no podemos hablar de una sociedad proveedora de Bienestar. Sen (2000), 340

(8) “ (…) el como vemos nuestro cuerpo, que hacemos con él y quien tiene el poder para decidir sobre ambos aspectos, son temas profundamente políticos. (…) la forma en que vemos la relación entre los cuerpos -y más críticamente, como la vivenciamos en nuestro propio cuerpo- no es solo, en su sentido más básico, una metáfora política de cómo se define y ejerce poder. Es como primero aprendemos inconscientemente y luego revalidamos la forma en que se supone que nuestro cuerpo se relaciona en cada relación, en lo que tradicionalmente se ha definido como esfera pública y privada. Si primero en nuestra relaciones íntimas padres hijos y luego en nuestras relaciones sexuales intimas nos condicionan a aceptar dominio y sumisión como algo normal, estos patrones afectaran inconscientemente todas nuestras relaciones. (Eisler, 1996, 4 y 5).

(9) En la Tesis Doctoral referida desarrollo cinco activadores de gozo: la expresión de las emociones, la expansión de los sentidos, el pensamiento positivo y creativo, el buen humor y la risa y finalmente, la reconexión con la tierra.

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