Mujeres Diversas en la Transición hacia la Adultez Mayor

En las sociedades Latinoamericanas, los colectivos poblacionales de mujeres diversas hacia la Adultez Mayor, experimentan actualmente un descontento real relacionado con sus vivencias de envejecimiento en contextos que no están proveyendo la satisfacción de sus necesidades y demandas.

Las mujeres de la generación que hoy experimenta más de cinco décadas de vída, confrontamos retos para los que, como sociedad en su conjunto, no estamos preparadas. Nuestras sociedades requieren apertura de visión y de valores culturales.

Las incursiones que se observan para llamar la atención de la sociedad, por parte de las mujeres diversas, incluido el elemento identitario de la edad, son una importante oxigenación para abrir caminos de cambio cada vez más sólidos y profundos. Muchas de estas incursiones no están pasando por acciones contestatarias de calle o de confrontación, mas sí por acciones que pueden aportar de otras maneras a este cambio. Por eso es tan valioso el reconocimiento de experiencias que aporten desde lo nuevo, lo innovador, socialmente hablando.

Necesitamos como sociedades hablar y movilizar opinión pública a favor de los derechos y la calidad de vida de la población de mujeres que avanza en su mayoría de edad, porque este es un tema que toca aspectos profundos de los Derechos Humanos, de derecho a una vida sin violencia y sin discriminación.

Los gobiernos y las instituciones públicas tienen que avanzar en nuestra región hacia Agendas que integren la dimensión de los derechos humanos de vida cotidiana para la mitad de la población, considerando en ello las necesidades específicas en razón de la edad y también en razón de las diversidades de opción sexual

Existe un marco institucional sumamente limitado para proveer acceso, cobertura y la calidad de servicios que requiere este colectivo poblacional. En América Latina y el mundo, desde inicios de la década de los 80s, se viene planteando que el envejecimiento de la población es una realidad que los Estados no pueden invisibilizar. La realización de Conferencias, reuniones y eventos diversos a nivel mundial en las últimas décadas da cuenta de ello.

Para una mujer de nuestra región tener hoy más de 50 años y estar en ese rango de transición hacia la adultez mayor, supone un lugar de puente difícil para la mayoría. Ya ha quedado atrás la adulta en edad reproductiva; la edad en la cual los hijos, ya más grandes, hacen vida propia y la edad de las crisis en el viaje preparatorio hacia la vejez. En el caso de las mujeres no heterosexuales, muchas veces la situación se complejiza aún más. Igualmente en el caso de mujeres que no tuvieron hijos. Es la edad de las jubilaciones y las crisis derivadas donde cambian los roles dentro de la familia y se alimentan los aislamientos sociales. Es la edad donde aparecen con mayor rigor los problemas de salud y de los cambios en la sexualidad y la relación con el propio cuerpo.

La realidad en nuestros países es que continúan miles de mujeres en edad de transición hacia la Adultez Mayor buscando trabajo sin éxito porque la oferta es discriminatoria; gestionando una pensión bajo contextos de incertidumbre; viendo desmejorarse su salud, sin acceso a vivienda propia; sin ejercer su derecho a generar ingresos; sin acceso a la recreación. Existe abuso patrimonial , abuso sexual, físico, psicológico o emocional. La baja autoestima, la depresión, la pérdida de autocontrol, el aislamiento y diversos cambios en la conducta, son parte de los escenarios de comportamiento en este colectivo poblacional, afectado por la violencia machista y la discriminación.

Existe poca reflexión, muy escaso diálogo sobre las dinámicas de vida de las mujeres que hoy pasamos de los cincuenta años.

Las mujeres en estas edades en la sociedad actual de la región, somos parte de una generación con educación y acceso a información que no tuvieron las mujeres mayores de 50 años en las anteriores generaciones. Se trata de necesidades, demandas y realidades particulares que son hoy día distintas y que deben ser reconocidas y valoradas como parte también de una riqueza para el intercambio intergeneracional y la inspiración para el futuro de la sociedad.


Autoría: Liliana Quesada y Gisella Galliani. Equipo Cocreaciones. Marzo 2017



DATO DEMOGRÁFICO:

La población que pasa de los 50 años en Costa Rica ya ha cambiado el patrón de la estructura demográfica. “(…) Costa Rica viene transitando por un proceso de envejecimiento demográfico o de “inversión” de la pirámide poblacional, debido a la mencionada reducción de los menores y al aumento de la población en edades intermedias y mayores. Esto significa que Costa Rica se aleja de una población de estructura joven, para convertirse en un país de estructura más madura y en progresivo envejecimiento, en especial la combinación entre una fecundidad en rápido descenso y una alta esperanza de vida…”. (INEC, 2011, p. 19)

Específicamente en este grupo etario de mujeres que va de los 50 a los 64 años, que hemos llamado: Mujeres en Transición hacia la Adultez Mayor, en Costa Rica, para el año 2017 se proyectaban 376.000 mujeres (en el censo 2011 se registraron 291,406 mujeres en estas edades).

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